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“Mientras hay vida, hay esperanza”

“Procedo de una familia alcohólica, a los 9 años probé la chicha, y cuando cumplí 22 años comencé a fumar y a tomar bebidas alcohólicas; inicié con la cerveza, pero como no me “pegaba”, comencé a tomar alcohol.

Nombre: María Luisa Mendoza.
Edad: 57 años
Paciente del Centro de Prevención y
Tratamiento de Adicciones, del
hospital Rosales.

Involucrarme en los vicios fue una mala decisión, me fumaba dos cajetillas diarias y llegué a tomarme hasta tres cajas de cerveza en una sola “sentada”.

Ahora me arrepiento, porque todo lo que ganaba trabajando, lo invertía en los vicios, y ese dinero no se vuelve a recuperar.

Pero me aferré a Dios que dice : “mientras hay vida, hay esperanza”, así que me tocó volver a empezar y hasta el momento lo he logrado.

Hace siete años decidí recuperar mi salud y dejé la bebida; el cigarro me costó un poco más, pero me siento feliz porque desde hace dos años también eliminé el tabaco.

Invito a los jóvenes, las mujeres y los hombres, a que rechacen estas adicciones, y que  busquen ayuda, porque solamente con orientación médica podemos lograrlo”.

Jose Alejandro Ibarra
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