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“Soy tan capaz como cualquiera de mis compañeros”

Cualquiera diría que es un trabajo para hombres, pero para Alicia Beatriz Huezo, cargar sobre sus hombros una cámara de video que pesa unas 20 libras y un trípode de otros 10 no le impiden cumplir sus sueños. Esta joven de 27 años comenzó haciendo “pininos” con la cámara en las actividades de su Iglesia y cuando llegó a la universidad le puso empeño hasta comenzar sus prácticas en un canal televisivo. Cuenta que uno de sus jefes se asombró al saber que no estaba interesada en el puesto de reportera, sino en el de camarógrafa, un trabajo ejecutado, en su mayoría, por hombres. “Hay personas que me dicen que este trabajo es arriesgado y que la cámara pesa mucho, pero yo les digo que me gusta lo que hago y me divierte”, asegura la profesional. Ahora trabaja para TCS. Dice que en su equipo de camarógrafos ella es la única mujer, pero que eso no le intimida para nada. Más bien, aconseja a las demás mujeres a seguir su sueño y no tenerle miedo a nada. “Soy tan capaz como mis otros compañeros”, afirma Beatriz, quien ya no solo maneja las cámaras, sino que además, es editora en su área.

Su gran satisfacción es que ahora, con sus conocimientos, le ha enseñado a su hermano, que también está en el mundo de las imágenes.

Historias de éxito

Beatriz rompe esquemas en el trabajo, pero muchas otras mujeres también se abren paso en el mundo de los negocios, que cada vez requiere más innovación. Ese es el caso de Patricia Mendez, que con tan solo 31 años, está desarrollando un proyecto innovador: clases de natación para bebés.

Con el apoyo de su esposo y de organizaciones como Voces Vitales, Patricia ha inscrito a más de mil niños que han pasado por su pequeño, pero incipiente negocio, que cada vez está tomando auge entre las familias salvadoreñas. Patricia asegura que tener un negocio propio requiere de mucha pasión y compromiso y asesorarse muy bien en su rama para lograr el éxito.

Jose Alejandro Ibarra
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